jueves, 9 de junio de 2011

EN VENTA

Empeño estas letras a cambio de la locura, rento el alma para que sea interpretada por la tinta de otra pluma que la mía está desgastada, vendo la palabra "amor" para el que sepa usarla y el miedo no le frene al escribirla, remato estas manos frías y atrofiadas que se han olvidado de escribir y de comer e incluso han perdido tacto y esta boca ya torpe con las palabras y más torpe al contacto, regalo mi nostalgia toda y cedo mis ojos hinchados con estas lágrimas que escurren en pedazos, presto mi vida un rato para que la viva alguien más en lo que busco del pasado mis retazos para reconstruirme y rearmarme con lo que pueda conseguir de alguna oferta similar, me vendo entero o en partes, e intercambio mis trazos...pero sólo por hoy, que mañana estoy de vuelta entre sus brazos.




DANIEL M. CERVANTES

2008
(Lo escribí hace unos años pero esta noche tiene más potencia en su valor)

QUE ME ESPERA LA VIDA


Que me espere la vida en lo que la alcanzo, la tardecita perfecta, con entre sol y olorcito a lluvia para un paseo en Coyoacan, que me espere el tiempo que para eso está, que me esperen sus ansias y la desesperación, las luces y los espectadores, que me esperen Oaxaca o Chiapas, el mar y el amor.
Que me espere el suelo donde habré de caer y el árbol en el que me habré de transformar, que me esperen el miedo y su cuerpo y sus ganas y los colchones y que me esperen los gusanos, que me esperen mis sueños y sus ojos, las carreteras, los miradores, las copas de vino y sus besos, mi pasión, sus impulsos y que me espere nuestra conversación si es que puede esperar más; al mundo suplico que me espere que yo ya no pienso esperar más...



DANIEL M. CERVANTES
2011

domingo, 5 de junio de 2011

EL RESTO DE MI SEMANA


Después de huirle durante seis días y seis noches no pude escaparme de la noche del domingo, de esta noche más noche que nunca y sobre todo más domingo.
Tan domingo que traigo la boca seca, tal vez por mezclar blanco con tinto, y el pecho vacío, quizás porque olvidé mi corazón en la silla junto a tu cama o en el cuarto de triques de tu casa, que arrastro los pies porque me pesa la cadera y hasta se me confunden los días pasados con los que vienen debido a la indefinición del domingo en general y a mi mareo temporal en particular. Tan domingo que me cuelgo de tus pestañas o de tus ojos completos y de los boleros que escuchamos para no colgarme de mis dudas o mis nostalgias aunque esas más bien se cuelgan solas en uno, aunque uno no quiera, las noches de domingo.
Tan domingo que traigo la sonrisa débil y el recuerdo fuerte, que ahora saco de mi morral los pedacitos de tu boca y de las tardes contigo que robé a hurtadillas por si me agarraba la lluvia o la melancolía o el frío. Tan domingo que te dejé otra vez en tu semana y yo volví a la mía, con la esperanza de reencontrarnos en martes o en viernes o en septiembres y hacer nuestras las semanas y los días.
Es posible que si huyo mejor el resto de mi semana, desaparezca mi próxima noche de domingo...


DANIEL M. CERVANTES
2011

martes, 24 de mayo de 2011

DESPUÉS DE PENSARLO TANTO O DE PUNTOS SUSPENSIVOS...

Después de pensarlo tanto he decidido dejar de pensarte, porque nunca fuiste idea, sino de carne y hueso y músculo latiente. A ti, cómplice y antítesis, tierra de mis vuelos, brazo de los sueños desmembrado, rebelde hasta contigo. A ti, que te encuentro a ratos haciendo cuentas  entre las notas de consumo: agua, gas, comida, teléfono; mientras me descubres enredado en sílabas o sueños y haciendo cuentas también: dos pares de labios, cuatro manos, un colchón, un verso. A ti, que me seduces sólo existiendo sin darte cuenta, que te preocupas tanto y tan poco, que me sorprendes con tus manos de vez en cuando e inesperadamente, a ti que no te sabes tanto y me sabes tan bien a mí, que contienes tus impulsos mientras yo me enredo con los míos, a ti que no entiendes mis puntos y de quien no entiendo las comas, pero entendemos juntos nuestros puntos suspensivos, a ti complemento, a ti contradicción de mis contradicciones dejaré de pensarte tanto porque de ahora en adelante sólo habré de sentirte…y a veces, sólo a veces, habré también de soñarte.


Daniel M. Cervantes
2011

jueves, 19 de mayo de 2011

E=mc[al cuadrado]

Con esta taza de café brindo por la tierra que sangró para parirnos y a la que regresaremos. Maldigo, con esta misma taza y el humo de mi cigarro, a la conciencia, la más tonta enfermedad del hombre y a la razón tan carente de ella misma, como maldigo, por hoy y tal vez lo haga de nuevo, a los instintos que nos recuerdan el reino al que pertenecemos; lo hago esta tarde que tengo los pies fríos por lo roído de mis calcetas, un poco tarde tal vez o más temprano de lo que esperaba, tan relativo como el amor o el vacío pero bendigo al hombre por su persistencia a costa de sí mismo.
Desde anoche reconozco tus obstinadas ganas de caer y esta tarde acepto mis instintivas ganas de salvarte, porque aunque no sea lo más sencillo de entender, sólo contigo me salvo...y me destrozo.



Daniel M. Cervantes
2011

sábado, 14 de mayo de 2011

EN LA BOLSA DEL PANTALÓN

Cargo con mis sueños en la bolsa del pantalón, de vuelta en vuelta se me escapa alguno al recibir el cambio de los cigarros o al fumarlos, como se escapa tu voz cuando me envuelve el silencio, o la distancia, o los dos.
En la solapa he puesto un pañuelo rojo para que me conozcas o reconozcas o quizás sólo para llamar tu atención, y bajo el brazo llevo un libro o lo dejo en el buró, uno de esos que tiene las esquinas dobladas donde yo te guardo desde hace tiempo pero me hago el desentendido para serte de nuevo un desconocido y me mires como si nunca antes me hubieras visto.
Por debajo de mi sombrero he puesto la biblia del culto que te rindo y aunque diario te cambio la oración sigo siendo el mismo y hasta creo que traigo puesta la misma ropa interior.
Desde hace unos días me he puesto el zapato izquierdo en el pie derecho y al revés, para que parezca que ha cambiado mi andar dado mi temor a la transformación y en mi morral he guardado algunos billetes del turista para ir comprando tus besos como propiedad o terminarte de conquistar.
En la camisa, junto a mi pluma, conservo la misma tinta que me viste usar pero he cambiado las letras o han cambiado a pesar de mí mientras te buscan para amarrase a tus agujetas y estamparse en tus corbatas o en tu pecho, o en el mejor de los casos, en tu corazón...¡sabrán ellas!


Daniel M. Cervantes
2011

jueves, 28 de abril de 2011

ÉL ESTUVO PREPARANDO SU MALETA...

Él estuvo preparando su maleta durante algún tiempo para cuando llegara el día y diario la iba llenando con algo; si no era ropa eran libros o sueños, si no eran sueños guardaba la ambición bien doblada para que no se arrugara; de vez en vez le metía algunos diplomas y, constantemente, en el cierre de los laterales, iba guardando valor y calcetines, y al final metió un par de labios por si el frío. Esta maleta debía ser ligera para poder cargarla sólo y aun así tardó varios años en poder cerrarla hasta que por fin estuvo lista.

Aquel día llegó, tomó su maleta y se quedó dormido encima. Sin darse cuenta amaneció en otro lugar donde el tiempo pesaba más, o pesaba menos, donde el tiempo pesaba distinto.
Las paredes eran menos y más blancas, las noches más ruidosas y el sueño más corto. Por las ventanas no se veían grandes jardines como en su vieja casa sino un panorama gris de pavimento y automóviles, las miles de habitaciones se habían reducido a una y el cantar que antes escuchaba de las aves ahora era el cantar de los aviones o el motor de los carros o el vendedor de tamales.

Atrás se habían quedado las lecturas en el porche, las madrugadas de biblioteca, la amplitud en la cocina, las reuniones de chimenea, los posters de la recámara, las noches de cielo negro y las estrellas, los ruidos que se oían cuando tronaba la madera, los miedos de cuando niño, el reloj de pared de la sala, las bardas largas cubiertas, el recuerdo de las bugambilias, el plato de fruta picada, el eco de sus soliloquios, la fuente que fue testigo, el olor de las macetas y el pasto, las tardes de piano o acordeón, el cordón y el ombligo.

Nada de eso pudo meter en su maleta o no quiso, pues todo eso sería sustituído por algo mejor y de mayor valor: su libertad.


Daniel M. Cervantes
2011

domingo, 17 de abril de 2011

HOY QUE ESTÁ NUBLADO...

Hoy, y en días como hoy es que te extraño.
Mis ojos que atraviesan las ventantas se sienten más vistos por el viento que observando y mi nostalgia un poco más acomplejada, mi tristeza más triste y mi soledad más extraviada.
La cama hoy se siente sola o fría o sola y fría y esperanzada.
Hoy me hacen falta tus brazos o tus ojos y tu piel porque te extraño ahora que el cielo se ha nublado tanto y que no me concentro en los libros, tal vez por ser domingo o por mis dudas o por el suelo mojado o por mis pleitos conmigo.
Necesito tu voz hoy más que siempre y tu sonrisa, quiero tus besos como nunca, desmedidos. Y tus manos...a esas también las extraña mi cuerpo, hoy que está nublado.



Daniel M. Cervantes
2011